Hace unos días publiqué la primera parte de la entrevista a Suzanne Collins que la editorial Molino publicó hace un tiempo: para probar el comienzo, clic AQUÍ; para conocer el resto, seguid leyendo; y para descubrir el final, esperad unos días :D


La premisa del libro es bastante brutal, aunque se maneja con gran moderación. ¿Fue difícil alcanzar este equilibro?

Sí, las escenas de muerte siempre son difíciles de escribir. Cuesta poner a niños en situaciones tan violentas. Gregor está en una Guerra, Katniss en un combate de gladiadores. Los personajes morirán, y no es divertido escribir eso, pero creo que no puedes comprometerte con llevar una idea hasta sus últimas consecuencias, más vale ponerse a trabajar en otro tipo de historia.

En vista de lo anterior, hay que recordar a quién se intenta apelar con el libro. Busco acercarme a la manera en que les contaría a mis hijos un acontecimiento especialmente difícil de relatar, averiguar qué detalles necesitarían saber con exactitud y cuáles sería gratuito exponer.


Los juegos del hambre se ocupa de cuestiones tan duras como la pobreza, la hambruna, la opresión y los efectos de la Guerra, entre otras muchas. ¿Qué le llevó a escribir sobre temas tan serios?

Posiblemente haya sido la influencia de mi padre. Era de la fuerza aérea estadounidense, especialista en asuntos militares, historiador y doctor en ciencias políticas. Cuando era niña, se pasó un año en Vietnam. Le importaba mucho que entendiéramos ciertos aspectos de la vida, así que no le bastaba con hacernos visitar un campo de batalla; debíamos saber por qué había ocurrido la batalla, cuáles habían sido las estratagemas, y cuáles sus consecuencias. Felizmente, tenía el don de convertir la historia en una narración fascinante. Creo que también tenía buen sentido de la mesura, de exactamente cuánto puede manejar un niño (es decir, bastante).


En Los juegos del hambre, Katniss y Gale pueden cazar y proveerse de alimento con suma destreza, y tienen grandes conocimientos sobre la naturaleza y cómo sobrevivir en ella. ¿Qué tipo de investigación fue necesaria, si acaso lo fue?


Algunas cosas las sabía por mi padre, que solía hablar de su infancia. Creció durante la Gran Depresión. Para su familia,
cazar no era un deporte sino un modo de poner carne en la mesa. También sabía lo suyo sobre plantas comestibles. Solía ir al bosque y recoger hongos salvajes y volver a casa y saltearlos. Mi madre no nos dejaba ni acercarnos, pero él se los comía y nunca le hicieron daño, así que supongo que sabía cuáles eran inocuos, porque los que no lo son pueden ser letales.

También leí una pila enorme de manuales de supervivencia en la naturaleza. Y he aquí lo que aprendí: tienes que ser muy, muy diestro para sobrevivir más de unos días.