Me había dicho mi hermana mayor que lo mejor era no pensar. Dejar volar la mente hasta que todo pasara. Saliera quien saliera no iba a poder hacer nada por evitarlo. Si me tocaba aceptaría la muerte, no les iba a dar el gusto de divertirse a mi costa, en aquel morboso juego con el que la gente del Capitolio se divertía viendo cómo aquellos jóvenes se mataban entre ellos para sobrevivir. Iban a decir los nombres por los altavoces. Mis manos apretaban mis orejas, no quería oírlo, en el fondo no era tan fuerte, no quería morir, alejarme de mis padres, de mis cuatro hermanos mayores, mi novio, no quería por nada del mundo que dijeran mi nombre, respira, sería mucha casualidad que te tocase a ti, respira, tararaa laralara, no abras los ojos, taraaa lala laaa, odio esta canción, me tiemblan las piernas, sigo tarareando, no quiero escuchar nada…Algo se tira encima de mí, mi madre está llorando, ya está, me han cogido, mierda, no, espera, sonríe, está sonriendo, me abraza, me abraza y me besa, porque soy la más pequeña, tengo dieciocho años y este era el último año que me podía tocar, seremos una familia feliz, completa y feliz. La verdad que no echamos tantas papeletas de comida como para que nos tocara, así que no debería sorprenderme.
Nos marchamos de allí lo antes posible, no quería ver las dos familias que habían sido destrozadas, que seguramente estarían arrepintiéndose de cada papeleta echada. Estaba feliz, porque a mí no me había tocado.

Mi cama blandita, mi almohada… nunca había notado tanta tranquilidad en esa habitación, se respiraba paz, serenidad.
Clic, Clic, Clic, piedrecitas en la ventana, típico de mi novio Yuren, tenía ganas de verle. Me asomo y no le veo. Hay una carta en el suelo, qué romántico es, tres años juntos, compartiendo momentos increíbles, en cuanto le viese me lo iba a comer, alto, inteligente, sensible, dulce, comprensivo, bueno a veces algo cabezota, pero perfecto para mí.
Veamos, como suponía carta de Yuren, con un corazón que rodeaba un Te Quiero azul en la parte de atrás. Me da hasta pena abrirla. Me subo a mi habitación, me meto en la cama, la abro, siento que algo va mal , la carta está húmeda, empiezo a leer:

Queridísima Mina:

Esta tarde cuando vi que no habían dicho tu nombre me quedé muy tranquilo, y me alegro de verdad, lo único que quiero es que tú estés bien, que seas feliz, que enseñes al mundo todo lo que tienes por demostrar y ofrecer.
Nunca dejarás de ser mi vida, mi niña de ojos negros, mi fuerza y mi razón de ser.
Siempre me has entendido, me has ayudado y apoyado en momentos fáciles y difíciles, por eso te pido que entiendas la decisión que he tomado.
Mi hermano Kane ha sido llamado para Los Juegos, sólo tiene catorce años, no puedo dejar que vaya, lo sabes, le quiero muchísimo, yo tengo más posibilidades de vivir que él, soy más fuerte, él es inmaduro y poco espabilado, no debe ir, no puede ir, no lo voy a permitir.
Necesito que estés tranquila Mina, que nos conocemos, no hagas de esto un mundo, tengo buenas cualidades, ganaré y volveré a tu lado, cariño.
Sólo te pido que no intentes decirme nada que me haga cambiar de opinión la última vez que nos veamos antes de los juegos, no quiero discutir, por favor, piénsalo, entiéndeme. Mañana cogeré el tren hacia el Capitolio a las doce menos cinco.
Eres mi luz, tú me guiarás y por ti ganaré.
Te amo
Yuren

Shock. ¡Ja! No entiendo nada. ¿Qué tipo de broma es esta? No puede ser. Siento frío, estoy de pie y no sé cómo he llegado hasta aquí, la carta empieza a emborronarse, estoy llorando, para de llorar Mina, esto no puede ser verdad, estás soñando, un mal sueño, sí eso es todo.
Todo gira, todo me da vueltas, me apoyo en la estantería tirando sin querer un par de libros, mejor me voy a sentar, relájate, respira.
Tengo que hacer algo, le amo, no puedo permitir que le pase nada, ni imaginármelo, pero no me puedo presentar por él porque soy mujer…Piensa, venga, doy vueltas por la habitación ignorando las lágrimas que casi no me dejan ver, piensa una solución, lo que sea…
Ya lo tengo. Es un precio caro pero por él lo pago sin dudarlo ni un segundo.

Cojo el teléfono.
-Eddy, te necesito.
-¿Eres tú Mina?
-Sí.
-¿Qué ha pasado? ¿Te han elegido para los Juegos?
-No, no tiene nada que ver…
-Ah, y ¿Para qué me llamas? Ya me dejaste claro hace años que no querías saber nada de mí.
-Eddy, me he dado cuenta de que elegí mal.
-No voy a soportar este tipo de bromas Mina, ya me hiciste sufrir bastante.
-Eddy, no cuelgues, espera, escúchame, me he dado cuenta de que te necesito, fui una estúpida, y me duele darme cuenta después de tantos años, siempre fuiste tú.
-¿A sí? ¿Qué pasa que Yuren se ha cansado de ti ya o qué, se ha ido con otra?
-Bueno, la verdad que ha sido algo peor, me ha amenazado, le dije que volvería contigo, que ya no le amaba y me dijo que vendría a matarme, tengo miedo Eddy.
-Mina, no llores, no permitiré que te haga daño, te quedarás en mi casa hasta que encontremos una solución.
-Tienes que hacer algo Eddy, estoy muy asustada… Por las mañanas, sobre las doce menos cuarto siempre va al Parque Weird, al que está al lado de la estación, asústale.
-Mina, sabes que soy incapaz de hacer daño a alguien.
-No te pido que le hagas daño, solo dale un buen susto que vea que no estoy sola, por favor Eddy, confío en ti, estaremos juntos y nadie nos separará.-no quería decirlo pero tenía que hacerlo-Te quiero Eddy.

Colgué el teléfono, no podía dejar de llorar, ¿cómo podía ser tan cruel? Eddy nunca iba a perdonarme esa farsa, nunca me volvería a dirigir la palabra, bueno quizás nunca más iba a tener esa oportunidad.
Vuelvo a descolgar el teléfono.

-Yuren.
-Mina corazón, ¿Qué tal estás? ¿Has leído la carta?
-Sí, lo entiendo cariño, eres muy valiente, se que ganarás.
-Mina, lo siento, es por mi hermano, es muy pequeño.
-Lo sé, lo entiendo, ha debido de ser muy duro para ti, por eso yo no te puedo decir nada. Ganarás y nos volveremos a ver. Tengo que ir a cenar, mañana estaré a las once menos cuarto en el Parque Weird, el que está al lado de la estación, para despedirnos y darte el beso de la suerte. Te amo Yuren.
-Yo también te amo Mina.
Cuelgo el teléfono

11.45, desde detrás de los arbustos veo a Yuren, es tan guapo, me duele verlo, me duele no poder despedirme de él, me duele pensar que a lo mejor nunca más volveré a verle, a besarle, a tenerle entre mis brazos. Ahí llega Eddy, está observando a Yuren desde la otra punta del parque, parece tenso, bastante tenso. Pobre Eddy no me lo perdonará jamás.
Bueno y Yaren supongo que tampoco lo hará, pero debo hacerlo.
Eddy se acerca decidido a Yuren quien mientras mira el reloj se ve apresado por unos fuertes brazos. Yuren intenta enderezarse, se consigue girar y se sorprende al ver a Eddy quien le propina un puñetazo en la cara.
-¡Pero que haces Eddy! ¡Para!-Eddy le echa una mirada amenazadora y lo coge por las solapas de la camisa-¡Eddy suéltame! ¿Pero qué demonios haces?
-Entérate que a Mina la voy a proteger, no pienso permitir que la hagas daño, ¡nunca!, ¿Entiendes?
-¿Pero por qué iba yo a hacer daño a Mina? ¡Suéltame!
-No te hagas el tonto que lo sé todo, se que la has amenazado, aceptarás que estemos juntos si ella lo quiere así.- Piiiiii Piiiiii, El tren va a salir ya, tengo que darme prisa, te quiero Yuren, me levanto sin ser vista y voy corriendo hasta el andén C.
-Eddy déjame, había quedado aquí con ella y encima voy a perder el último tren que sale hacia el Capitolio…Espera, ¿cuándo te ha dicho eso Mina?
-Ayer por la noche me llamó llorando, que la habías amenazado, no te reconozco Yuren, no podía esperar eso de ti, espera ¿Habías quedado aquí con ella?
-¿Ayer? ¡Oh, no! ¿Te dijo ella que estaría yo aquí?
-Sí.
-¡No, No, No, No! ¡Eddy ayúdame! ¡Mina se ha debido de subir al tren! ¡Corre!

Bueno, ya estoy subida, todo saldrá bien, noto como el tren empieza a moverse lentamente. Pum Pum, Yuren está golpeando el cristal con los ojos empapados, se queda mirándome boquiabierto, mi pelo corto, mis ropas anchas masculinas, empieza a entender la situación.
-¡Mina baja de ahí ahora mismo!.-Chillaba golpeando el cristal de la ventanilla, mis ojos empezaban a humedecerse, la última vez que iba a ver esos ojos, esa cara, era tan perfecto…-¡Mina!¡Mina!¡Te pillarán!
-Te quiero Yuren-. Mi mano empujaba el cristal como si por un momento pudiera tocarle.-Su figura se iba alejando mientras corría tras el tren.
-¡Mina! ¡Minaaaa! ¡Te quieroooo!

D.N.I. falso, identificación personal también falsa, hojas de reemplazamiento por familiar firmada y sellada también falsa, me pillarán, mi amigo Riky es bueno falsificando, pero ¿Tanto? Seguro que me pillan, lo habrá hecho mal aposta para que me pillen, bueno contando con que me pueden convertir en Avox como me descubran, espero que no.
Entro al Capitolio sin ningún problema, entrego mi identificación, cuela, ¡Buen trabajo Ricky!, ¿Nadie sospecha? No me lo puedo creer, me están diciendo que las veces que me he escaqueado de ir al Centro de Belleza están dando su fruto, ¿Parezco un tío? Sí, realmente lo debo parecer.

Me entregan una equipación bastante ancha, punto a mi favor, me visto y voy al gimnasio con los otros Tributos (así nos llaman), es enorme y está lleno de pruebas bastante difíciles desde mi punto de vista, no gano muchos puntos en ninguna prueba, algo bastante mediocre.
Me presentan a mi “manager” como siempre los he llamado cuando los veía otros años por televisión, la verdad que parecía algo menos duro por la tele, se llama Peterson, o eso pone en la placa.
-¿Yuren?- Me cuesta responder por el nombre de Yuren, mi Yuren.
-Sí, Sí, Soy yo.
-Hola soy Peterson, no perdamos mucho tiempo, veamos cuales son tus habilidades y cualidades, ¿vale? Ya sabes que cuantos más puntos más ayudas de patrocinadores tendrás en Los Juegos.
-Sí-. Me limite a responder y le seguí hacia una zona de entrenamiento personal.

Ya han pasado varios días desde que estoy aquí. Se supone que ahora tengo que salir ahí y demostrar lo que sé, madre mía, necesito practicar más, que me salga sin ningún error es casi imposible, concéntrate, hazlo por tu familia y por Yuren tú puedes. Tributo del Distrito 5. ¡Ay, madre! Que esa soy yo, respira, anda como un tío, habla como un tío y hazlo como tú sabes Mina.

Era la primera vez que los tributos pisábamos aquel escenario, salí y me empecé a fijar en cada gesto, persona, mobiliario, en el jurado, vestimentas, instalaciones, cada mota de polvo. Me coloqué delante del jurado y un Avox me acercó un pañuelo el cual ató a mis ojos.

-Tan sólo he estado 50 segundos en esta sala, desde que han dicho mi nombre por la megafonía hasta este momento, me ha dado tiempo de memorizar lo que pasaba en cada segundo. Hay 23 personas con pantalones azules, 32 con camisetas blancas, la chica del pañuelo rosa y morado de mi derecha, le ha dado una colleja al chico que está sentado a su lado a los 25 segundos de entrar yo, al mismo tiempo en la segunda fila la chica que va de rojo a recogido un papel del suelo que 5 segundos antes a tirado el señor que está en la fila de arriba que lleva una corbata naranja, hay 145 personas en esta sala, 14 Avox, y 15 miembros del jurado, el señor de barba con la americana negra que está sentado en el sector del centro en la octava fila ha abierto su cartera 3 segundos antes de taparme los ojos con el pañuelo, tres personas han estornudado y 6 personas han tosido, en la quinta fila las señoras mayores que van una con un traje azul y otra con un traje rojo se han contagiado varios bostezos que han sido iniciados a los 36 segundo de haber entrado. Dos hombres del jurado sentados en el séptimo y octavo puesto, nada más entrar yo, se han girado para hablar con la señorita del jurado que está en el puesto décimo y ella ha tenido una reacción de sorpresa, a la vez el tercer miembro del jurado se ha abrochado los cordones del zapato derecho y la señorita número cuatro del jurado ha echo una bola con un folio y lo ha tirado a la basura, mientras que el jurado que está en el puesto once ha llegado con una botella de agua mineral. Si alguien no está de acuerdo con lo que he dicho que lo diga, si alguien quiere preguntar algo que pregunte.- Esperé unos segundos, nadie decía nada, estaba temblando, me quité el pañuelo y pude observar como la gente estaba perpleja y asentían con la cabeza. Una tributo rubita que había salido al escenario antes que yo me sonrió y se puso colorada, me senté en la misma fila que ella pero alejada, lo que me faltaba, ponerme a ligar en aquella situación, encima con una chica.

Explotaré mi habilidad de memorizar, la ejercitaré hasta tal punto en que sepa cada piedra que pise, cada paisaje por el que pase, cada gesto verdadero o falso de los tributos, cada nube, cada puesta de sol, cada animal, cada sendero, cada muerte, cada situación, cada compañía…por tí Yuren.